sábado, 20 de junio de 2015

Capitulo 3 [La herida]



Al despertar miro que estoy sola en la cama, retiro mi cabello de la cara y me levanto de la cama, miro el reloj y me sorprendo al ver que es casi media mañana. De seguro Aaron convenció a mama de que me dejara dormir toda la mañana, bueno. Realmente se lo agradezco, mi cabeza aun duele al recordar el horrible hedor de la bestia esa, y el dolor en el hombro se hace insoportable.
Comienzo a quitarme la camisa y entro al baño. Pero me quedo quieta al ver que la camisa esta un poco manchada de sangre.
-Qué demonios...- digo mientras alzo la mirada y me miro al espejo, inclino mi hombro hacia adelante para ver la horrible mordedura del animal.
El panico se apodero de mi me miro el hombro una y otra vez como demonios tengo esto? se supone que una pesadilla no te pasa este tipo de cosas... se supone que solo desiertas sudoroso. no con medio hombro destrozado. corro al botiquín que mama siempre guarda debajo de el lavado. saco lo esencial: agua oxigenada, vendas, gazas y algodón.
me siento arrodillo y coloco todo lo que necesito en el mostrador. tomo el agua oxigenada y le unto al algodón. okay esto va a doler, tomo una gran bocanada de aire y me limpio la herida. el dolor esta fuerte que mi vista se nubla pero aun sigo. el dolor se vuelve familiar con el paso de los segundos, tan familiar me la piel se me encrespa. que sensación tan entregadora.
cuando ya tengo desinfectada la herida comienzo a aplicar el siguiente tónico y luego con dificultad la cubro con las gazas, después de veinte minutos ya tengo lista la herida. me levanto y tomo todos los algodones y los dejo en una vasija amplia y vacia junto con lo demás que este manchado de sangre. luego voy al armario y tomo lo primero que encuentro, abro la puerta de la habitación y bajo de dos en dos a la cocina donde tomo una caja de fósforos y me devuelvo a mi habitación.
Al llegar cierro con llave y me meto al baño tomo la vasija y la coloco en la ventana que da campo al lado del conjunto residencial. enciendo el fósforo y siento como el fuego juguetea dentro de mi. jamas he sabido el por que de eso, pero el fuego me atrae de una manera indescriptible. okay se que eso suena muy pirómano, quizás lo sea.
cuando ya esta todo totalmente quedado tiro las cenizas al escusado y bajo al primero piso. noto que mi padre esta sentado en la sala principal junto con un montón de papeles del trabajo.
- ¿dormiste bien muñequita?- me pregunta sin voltear, yo me acerco y le beso la mejilla. el me mira fijamente y yo solo me siento enfrente si ladear mi adolorido hombro.
- dormí muy bien, gracias pa- respondo con una sonriso, noto la duda en su mirada y lo interrumpo antes de descubra.- mama dijo que llevabas hasta el lunes.
- he tenido que volver antes- responde sin dejar de verme sospechando algo- ¿segura que va todo bien Ashley?
- por su puesto. que podría estar mal- respondo con una sonrisa y me recuesto en el sofá provocando un grito de dolor dentro de mi.
- sabes... las heridas son mas difíciles de esconder- me dice mientras niega y se levanta. okay, he sido descubierta. me levanto y lo miro fijamente, ¿como demonios no me aleje mas de el. su nariz de soldado esta acostumbrado a cualquier cosa referente a una herida. 
me pide que me quite la camisa, niego pero aun así lo hago. y el rápidamente examina las gazas las cuales deben estar cubiertas de sangre por la presión.
- ¿como paso?- me pregunta preocupado mientras sale al baño a lavarse bien las manos.
- jamas me creerías- niego y el solo me mira de vuelta- desperté con eso.

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